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Sobre virus, economía y sociedad

Para tratar de salvar el duro período que nos espera, deberemos conjugar estas tres erres: Resistir y Recuperarse (estrategia a corto plazo) y Reinventarse (estrategia a largo plazo), tratando de combinar Recuperación con Reflexión.

Sobre virus, economía y sociedad


Aunque pueda parecer una sentencia lapidaria, creo que nada en el mundo volverá a ser igual después del coronavirus de Wuhan; la superación de la pandemia, lleva, –llevará– aparejada una nueva era que cambiará algunas certidumbres humanas con una velocidad de vértigo. Unas certidumbres, que, si bien podrían existir ocultas en un estado latente, me malicio que la situación actual acelerará los cambios a mucha mayor velocidad respecto de la última crisis financiera de hace poco más de una década. Y en todo el planeta.

Esto, sospecho, plantea una cierta dicotomía: frente a problemas globales ¿cabe aplicar soluciones locales que superen soberanías locales o nacionalismos egoístas?, ¿se iniciará un discurso a favor de un gobierno global? O habrá que retrotraerse a pensar en global y actual en local…

Hace escasamente tres décadas, cuando estaba en activo y trataba de seguir el desarrollo de la industria electrónica, de telecomunicaciones e informática mundial, el lema Think global act local (piensa global, actúa en local) –era la máxima imperante, surgida en EE.UU. y responsable de la “globalización” hoy conocida e iniciada a principios de los 90–, que propugnaba el desmantelamiento industrial en beneficio de China por sus menores costes.

Con dicha acción sostenida en el tiempo, consciente o inconscientemente, se premió el beneficio a corto plazo sin tener en cuenta los efectos del dumping social y sus consecuencias en lo económico y lo social de los supuestos beneficiados a largo plazo. Lo que dio lugar a una fuerte dependencia de la industria manufacturera china de toda índole y con efecto prácticamente mundial.

Se plantea, a mi modo de ver una interesante reflexión y un análisis sobre los tiempos que vendrán. Es cierto que en el momento actual, todavía pesa mucho la lectura presente de los acontecimientos, después de la que seguro es la mayor catástrofe de nuestra generación: cualquier decisión que la sociedad adopte en estos momentos de crisis condicionará la economía, la política, la cultura y a la sociedad en el futuro.

Y eso probablemente se llevará a cabo a la par que se decide cómo se va a desarrollar la existencia humana vista desde dos planos: “empoderamiento” (palabro que detesto) ciudadano o control totalitario, por un lado, y aislamiento nacionalista versus solidaridad global, por otro.

En este sentido, escribía meses atrás un periodista: “Mientras contamos víctimas mortales, a la par que cumplimos con todas las recomendaciones que pueden mitigar la transmisión de las infecciones, en el mismo momento en el que nos cruzamos reproches sobre responsabilidades y errores, dediquemos unos minutos de nuestro frugal tiempo presente a subirnos a la tarima con humildad para otear el horizonte, ganar perspectiva y constatar que casi nada de lo que sabemos servirá para esculpir el futuro inmediato”.

Y el politiquerío barato y sectario e irresponsable que gobierna hoy España, añado yo, menos todavía.

De ahí lo acertado de Antón Costas, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Barcelona, quien, en artículo reciente, sugiere como elementos de resiliencia para tratar de salvar el duro período que nos espera, conjugar la recomendación de las tres erres. A saber: Resistir y Recuperarse (estrategia a corto plazo) y Reinventarse (estrategia a largo plazo), tratando de combinar Recuperación con Reflexión.

Pensad en ello.