Nuestra memoria

«A la España imperial le han asesinado su mejor poeta»

En el centro la única imagen que se conserva de Luis Hurtado, remando en un estanque. Sobre su artículo aparecen algunos de los oficios para dirimir responsabilidades que generó su publicación. La aquí reproducida fue la publicada en 'El Pueblo Gallego' el 23/03/1937.

El falangista Luis Hurtado Álvarez, meses después de haberse cometido el asesinato de Federico García Lorca, escribió un artículo que hizo saltar todas las alarmas de la censura franquista.


Artículo recuperado de mayo de 2020, para ser publicado de nuevo en noviembre de 2023. Solicita recibir el boletín semanal de La Razón de la Proa.

«A la España imperial le han asesinado su mejor poeta»


En este mismo medio, firmé un artículo titulado El crimen fue en Granada que era el mismo título que el poeta Antonio Machado había puesto al poema que dedicó al poeta granadino Federico García Lorca.

Aquellos que lo han leído recordarán que hacía referencia al crimen que se cometió con el poeta cuando sin motivo ni razón, fue asesinado en Granada.

Fue entonces cuando el falangista Luis Hurtado Álvarez, meses después de haberse cometido el asesinato, escribió un artículo que tituló A la España Imperial le han asesinado su mejor poeta, que fue publicado, en un primer momento porque después lo reproducirían otros medios, en el semanario Antorcha de la localidad malagueña de Antequera, como lo demuestra la documentación que aportamos, y no en el periódico Unidad de San Sebastián, como por error escribe el biógrafo del poeta, el hispanista Ian Gibson.

Su publicación en el semanario Antorcha, hizo saltar todas las alarmas de la censura franquista. Por ello, el 2 de abril de 1937, el comandante Vicente Bores Romero recibe un oficio, de la Comandancia Militar, que decía:

«Tengo el honor de comunicar a Vd. que ha sido nombrado Juez Militar especial, para depurar las responsabilidades contraídas por la publicación en el semanario "Antorcha" de un artículo injurioso para las instituciones armadas, y cuyo artículo no ha sido sometido a la previa censura.
Lo que comunico a V. S. para su conocimiento y efectos.
Dios guarde…».

Este juez militar, con fecha 4 de abril de 1937, ordena intervenir a la Guardia Civil y recibe de los mismos, al día siguiente, un oficio de un sargento:

«En cumplimiento a lo ordenado por su autoridad en escrito de fecha de ayer, en el que ordena el registro de la imprenta, se recoja la tirada del semanario Antorcha del día 28 del mes próximo pasado, así como el original del artículo que lleva por título 'A la España Imperial le han asesinado su mejor poeta', tengo el honor de adjuntarle 21  ejemplares de la tirada de dicho día 28 así como el original de dicho artículo, que dando cumplimiento cuanto en el mismo se ordena. Dios guarde a V…».

Ahora el juez ordena a la Jefatura de Investigación y Vigilancia del corresponsal de prensa Jorge Madrona García. La respuesta que le da el que firma el oficio como el Agente Jefe, es la que sigue:

«Tengo el honor de participar V.S. como contestación a su oficio de fecha de ayer, que practicado su cumpliendo de cuanto se ordena en su citado oficio, un registro en la calle Merecillas número 14, domicilio del corresponsal en esta ciudad don José Madrona García, se ha procedido a la incautación de diez y siete ejemplares, del periódico "Antorcha" de fecha diez y del mes anterior.
Los ejemplares los pongo a disposición de V.E. a los efectos pertinentes.
Dios guarde a España y a V.S…
»

El juez militar pide ahora si el poeta tiene algún tipo de antecedentes. Le contesta, el 30 de abril, el General Gobernador Militar:

«Consecuencia a sus escritos de 6 y 19 del actual tengo la distinción de participar a V.S. que no existen en este Centro, ni en la Prisión Provincial, ni en el Gobierno Civil, datos ni antecedente alguno referente al poeta Federico García Lorca de referencias, en sus escritos antes citados…».

Con papel timbrado que lleva el nombre de Falange Española de las J.O.N.S., con el yugo y las flechas, y como Jefatura Militar de la Bandera de F.E., el Capitán Jefe Militar, escribe el 8 de abril de 1937 al juez, y le dice:

«De acuerdo con lo interesado en su oficio 6 del actual, ha ingresado en este cuartel como detenido por supuesto delito de Imprenta el falangista Nemesio Sabugo Gallego».

El Comandante Militar dirige un escrito, el 7 de mayo de 1937, al General Jefe del Ejército del Sur, donde le dice que el general Gobernador Militar de Salamanca, con fecha 25 de abril le responde:

«Consecuente a su respetable escrito de 11 actual, Sección Justicia Secretaría nº71, tengo el honor de participar a su respetable autoridad que el falangista LUIS HURTADO ÁLVAREZ, a que al mismo se refiere, no ha podido ser detenido y conducido a Prisiones Militares por haber resultado negativas las averiguaciones practicadas por la fuerza a fin de conseguir el punto donde se encuentra; cuyo individuo en ninguno de los Cuarteles de esta capital en que se alojan las milicias. Lo que traslado a V.S. para su conocimiento y efectos, como resultado de su escrito de 7 del actual nº672; debiendo ser ampliados los detalles para la busca y captura del citado individuo, gestión que puede realizar el mencionado Juez Instructor directamente de las Entidades, Organismos o Autoridades que precise, en su carácter de tal Juez. Lo que ami vez traslado a Vd. para su conocimiento y efectos. Dios guarde…»

Por otra parte, el supuesto delito, por lo que fue detenido, el ya citado falangista Nemesio Sabugo Gallego, catedrático de Instituto y director del semanario Antorcha, fue porque se le acusaba de ser el máximo responsable de haber publicado en ese medio el artículo firmado por Luis Hurtado Álvarez, que terminaba con estas palabras:

«Tu cuerpo ya es silencio, silencio nulo y sombro; pero sigues viviendo intensamente vivo, en las formas que laten y en la vida que canta. Apóstol de la luz y de la risa. Andalucía y Grecia te recuerdan. ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!».

En su declaración ante el juez manifestó que la procedencia de la copia del original le había sido remitida por la Jefatura Nacional de Prensa y Propaganda de las JONS, y cuyo escrito recibió en pliego cerrado procedente de Salamanca, sin que recordara si el sobre había sido visado por la censura; pero que recuerda perfectamente que una vez hecha la tirada ordenó se enviasen dos números a la Comandancia Militar, donde en aquella época se encontraba la oficina de la censura.

Asimismo, a las preguntas que le formularon si conocía el paradero del autor del artículo, así como si por referencias conocía la fecha de la muerte del poeta, contestó que respecto a la primera solo sabía que cooperaba con la Agencia de Colaboración que funciona en Salamanca y que era una sección de la Jefatura Nacional de Prensa y Propaganda de las JONS. En cuanto a la segunda pregunta respondió que aun cuando ha leído algo de este autor, no conocía ni la fecha de su fallecimiento ni la ideología política y religiosa del mismo.

Finalmente, el juez comunicó al Comandante Militar de la plaza que el autor del artículo, Luis Hurtado, fuera detenido. Detención que no se llevó a cabo porque la búsqueda del citado falangista resultó negativa después de las oportunas averiguaciones practicadas por las fuerzas a fin de conseguir el lugar de Salamanca donde pudiera encontrarse. Tampoco figuraba en ninguno de los cuarteles de esa ciudad en donde se alojaban las milicias y que era la capital que, según declaró Sabugo Gallego, se había distribuido el artículo. Una vez finalizado el interrogatorio fue puesto en libertad por no haberle encontrado delito alguno al publicar el artículo.

De todas las maneras, pocos días más tarde de lo ocurrido en Antequera, el falangista Francisco Villena en el diario Amanecer de Zaragoza publicó un artículo, el 3 de abril de 1937, donde escribe:

«El Imperio ha perdido su mejor poeta. Ahora sí que podéis pregonar que la poesía de García Lorca huele a tierra mojada…», Y termina con estas palabras: «Esta es la historia, amigos, mas quiero que no la olvidéis que ella no es leyenda, que es una historia reciente que vio la Alhambra y que veremos continuar hasta que nuestra Revolución Nacional-Sindicalista imponga el amor, como método más humano de convivencia».



De izquierda a derecha: Diego Hurtado; con el remo su hermano Pedro, en el centro Jacinto Benavente y, de pie, Luis Hurtado.