RAZONES Y ARGUMENTOS

El uso de la bandera.

Rechazamos el uso de la bandera de todos los españoles para pugnas de partido (...) El mito de España contra la Antiespaña cobra dura realidad en nuestros días, como un anuncio o preludio de lo contrario que perseguimos los falangistas: una España de todos y para todos.


Publicado en la revista 'Lucero', núm. 117, 3er T de 2020.
Editado por Doncel Barcelona - Hermandad del Frente de Juventudes.
Ver portada de Lucero en La Razón de la Proa.

El uso de la bandera.

El uso de la bandera.


Escrito quedó: Mucho cuidado con invocar el nombre de España para defender los privilegios o los beneficios de las grandes empresas. Y quien dice el nombre de España, dice sus símbolos, en este caso, la bandera. Nos dicen –y es cierto– que España está en peligro.

Por una parte, y en primer lugar, la escasa conciencia de patriotismo que suele darse en amplios sectores de nuestra sociedad; y esto se debe, no cabe olvidarlo, a una constante labor de zapa de este valor que se ha venido ejerciendo desde hace décadas y que no tiene parangón en otras naciones de nuestro entorno occidental y europeo. Siempre he sostenido que España precisa de una intensa pedagogía de renacionalización.

En segundo lugar, porque el propio Régimen actual ha preferido centrar lo español en sus coordenadas legalistas y estructurales; así, se ha identificado a España con una determinada Constitución o una Institución, cuando una patria está por encima de estos aspectos accidentales y coyunturales. Una ley o una forma de gobierno se justifican si sirven al destino colectivo nacional.

En tercer lugar, porque, debido también a las veleidades del propio Régimen y de sus partidos, se ha difundido la mala semilla de los nacionalismos, derivados en claros separatismos. Y, en este punto, ninguna fuerza política puede considerarse inocente, pues todas han tolerado, auspiciado o promovido el crecimiento de la desafección hacia la unidad nacional, por puras aritméticas electorales.

En cuarto lugar, porque ahora toca que dispongamos de un gobierno, no tanto de izquierdas, como proclive hacia viejas consejas de tinte marxista-leninista, que, siguiendo una triste tradición histórica, no tiene inconveniente en buscar sus aliados en las filas antiespañolas del separatismo.

En quinto lugar, porque la derecha liberal española ha venido haciendo dejación de sus teóricos valores de patriotismo, entre otros, para ir al compás de las corrientes internacionalistas, que –valga la paradoja– suelen también estar aliadas con el progresismo.

De acuerdo con que la izquierda siente una especie de repelús ante los símbolos de España; su mentalidad rebusca en la historia justificaciones para rechazarlos; los utiliza cuando conviene, como aquella delirante aparición de Sánchez con un gigantesco fondo de escenario rojigualda…

Pero es la derecha la que pretende arremeter contra sus adversarios con una bandera que ha de ser de todos; el mito de España contra la Antiespaña cobra dura realidad en nuestros días, como un anuncio o preludio de lo contrario que perseguimos los falangistas: una España de todos y para todos.

Bien está el empleo de la bandera común española como afirmación, especialmente cuando, enfrente, se alardea de estrellas solitarias mancillando el españolísimo pendón cuatribarrado; bien está ostentar esa bandera común cuando está en entredicho la unidad o el propio concepto de una patria.

Rechazamos, sin embargo, el uso de la bandera de todos los españoles para pugnas de partido. No podemos menos que recordar, en este caso, la frase joseantoniana que encabeza estas líneas.


 

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