RAZONES Y ARGUMENTOS

España: proyecto y misión

Somos la España en marcha, que rechaza el particularismo, incluso, de nuestra propia ideología, que la ponemos al servicio de una causa mayor, y que no nos impedirá comprender la realidad.


Publicado en el núm. 7 de El Arca Nacional, de 16 febrero de 2022. Editado por Somos la España en Marcha. Ver portada de El Arca Nacional en La Razón de la Proa (LRP). Para recibir actualizaciones de LRP.

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España: proyecto y misión

España: proyecto y misión


La nación no es una unidad física individualizada por sus accidentes geográficos, étnicos o lingüísticos, sino una entidad histórica, diferenciada de las demás. El nacionalismo eleva estas características nativas a esencias nacionales. Por ello no somos nacionalistas, porque entendemos la patria como un proyecto sugestivo de vida en común, en el que participan ciudadanos muy diversos.

El nacionalismo se mira al ombligo y cree que sus paisajes son los mejores y su gente la mejor y la más importante y su lengua la única válida. En cambio nuestro patriotismo se basa en la crítica, en reconocer que España no nos gusta, y en ponernos al servicio de la nación, a veces incluso, en contra de nuestros intereses personales.

Aun reconociendo que el corazón tiene sus razones, que la razón no entiende; sabemos que la inteligencia tiene su manera de amar, como acaso no sabe el corazón; y de este modo afrontamos nuestro amor a España. Por eso nos guiamos, cuando hablamos de España, más con el sentido común y con el análisis de la realidad que con proclamas sentimentales que poco nos ofrecen.


Somos la España en marcha que aspira a dotarla de una misión integradora, devolviendo a los españoles el orgullo de pertenecer a una entidad histórica con un gran pasado, pero sobre todo con un futuro que sea ilusionante.

Aspiramos a participar en el final de la decadencia nacional que nos invade. El gran mal de nuestra nación es el particularismo de los grupos o colectivos que o se creen detentores de la única verdad, o defienden sus intereses personales o grupales, al margen del bien común, del bien de la nación, deteriorando su unidad.

España es una sociedad con una rica y gran diversidad. Nuestra idea no es crear uniformidad ni una igualdad artificial en el que se desperdiciarían muchos valores positivos. De lo que se trata es de vertebrar esa diversidad y ponerla al servicio de nuestra misión. Por eso pretendemos que desaparezca cualquier atisbo de luchas de clases. Que las clases más adineradas pongan su capital al servicio del empleo y del progreso. Y que las clases más desfavorecidas participen de ese empeño.

Porque no habrá patria sin justicia social. Necesitamos de emprendedores valientes, de empresas potentes y rentables, de una clase media activa y feliz, y de trabajadores con condiciones justas. Las empresas necesitan de los trabajadores activos, y los trabajadores necesitan que sus empresas funcionen. Actualmente los sindicatos empresariales y obreros defienden sus intereses particulares. También sucede este mal con otros estamentos de nuestra sociedad.


Somos la España en marcha que aspira a que todos los grupos productivos y las clases sociales luchen por los mismos objetivos: el pan y la justicia.

Hay quien cree que la unidad territorial no está en peligro. Seguramente la independencia de regiones como Cataluña, hoy por hoy es imposible. Pero, para nosotros eso no es suficiente. El particularismo separatista se basa en un “amor” sentimental hacia la tierra y en una adulación permanente a la propia etnia. Tanto es así que desprecia como ajenos a personas que, aun participando del mismo proyecto común, se distancian de los perfiles que califican como “hechos diferenciales”.

Pero mucho más peligroso es el desdén y la indiferencia que se palpa en otras regiones. O también el particularismo nacionalista español que cree que España es una masa homogénea con una sola lengua, y que considera cuerpos extraños a quienes no comparten ese perfil. No nos cabe ninguna duda, que si todos respetamos nuestras características regionales y las ponemos al servicio de una causa común, solidariamente, todos saldremos beneficiados.


Somos la España en marcha que aspira a que todas las comunidades autónomas, trabajen desde su diversidad a fortalecer la unidad nacional, y no a poner barreras y fronteras particulares.

Ahora estamos padeciendo otra atroz división. Derechas e izquierdas se afanan en defender sus propios intereses, sin ningún tipo de visión de Estado. Lo importante es perjudicar al enemigo político, lo importante es captar cuotas de poder, sin importar que vayamos destruyendo nuestra esencia nacional. Los gobernantes actúan, en demasiadas ocasiones, deliberadamente perjudicando al bien común. En realidad es una consecuencia del poder que se les otorga a los partidos políticos, en constante lid.


Somos la España en marcha que aspira a que las diferencias políticas sirvan para mejorar nuestra nación y no para cercenarla.

Y en esta labor convocamos a todos los españoles de buena voluntad, y también a los extranjeros que quieran participar en nuestro proyecto. España siempre ha contado con personas venidas de fuera de nuestras fronteras. Serán bienvenidas cuando vengan para participar en el bienestar común, y en nuestra misión histórica.


Somos la España en marcha, que quiere recuperar el orgullo de nuestra historia, la de una gran nación, que integró a americanos, asiáticos, europeos y africanos. Orgullo de mestizaje de ese concepto nacional y social que estuvo en la intención de nuestros antecesores.

Tenemos la gran suerte de pertenecer a una nación histórica con grandes valores, con una geografía descomunal, con una tierra fértil y con hombres y mujeres de gran calidad moral y talento. Sólo nos falta la vertebración y la llamada a trabajar para el mismo destino.


Somos la España en marcha. Frente al sectarismo particularista del separatismo, de los partidos, de los estamentos económicos y de la novedad ultra feminista que quiere dividir a hombres y mujeres, fomentamos la unidad, la de esa patria de la que nos podamos sentir orgullosos, que no nos gusta, y que la amamos precisamente por ello.


Somos la España en marcha, que rechaza el particularismo, incluso, de nuestra propia ideología, que la ponemos al servicio de una causa mayor, y que no nos impedirá comprender la realidad. No queremos más discordias civiles, procuraremos la unidad entre las tierras y los hombres de España, y sentimos con fuerza la responsabilidad de ser español, dentro de la necesaria comunidad de los pueblos.


 

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