En el ocaso del logos político, un diálogo con el profesor Dalmacio Negro.
En enero de 2023, el canal Hispanidad publicó un coloquio con el profesor Dalmacio Negro Pavón (Madrid, 1931–2024), entrevistado por Jorge Sánchez de Castro en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Catedrático, miembro de dicha Academia, doctor en Ciencias Políticas y licenciado en Derecho y Filosofía, Negro reflexiona sobre el liberalismo, el poder político, la crisis de Occidente y el debilitamiento de las bases morales e intelectuales de la civilización europea.
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Liberalismo, virtud y tradición occidental
Dalmacio Negro abre el diálogo proponiendo una revisión del significado histórico del liberalismo, al que considera hoy una palabra desgastada y ambigua. Frente a la identificación contemporánea con posiciones ideológicas o económicas concretas, sostiene que el liberalismo nace como una disposición moral y una virtud cívica: la capacidad de escuchar, dialogar y dejarse convencer. Relaciona esta idea con la tradición aristocrática de la liberalidad y con el cristianismo, especialmente con el concepto de caridad entendido como generosidad desinteresada.
Desde esta perspectiva, el profesor sitúa la libertad occidental dentro de una tradición histórica mucho más amplia que el liberalismo moderno. Recuerda la herencia griega, romana y cristiana, insistiendo en que Occidente habría sido la única civilización en formular plenamente una idea de libertad tanto exterior como interior. Para Negro, la crisis contemporánea deriva precisamente del olvido de esos fundamentos espirituales y culturales, sustituidos por ideologías, subjetivismo y racionalismo abstracto.
Política, equilibrio y crisis del Estado
Al abordar la función política, Negro rechaza la idea de los sistemas cerrados y racionalistas, pues considera que terminan degenerando en totalitarismos. Frente a ellos reivindica el concepto de régimen, entendido como una forma histórica de convivencia basada en hábitos, costumbres y equilibrios sociales. La política tendría como misión principal custodiar una manera de vivir, garantizar la seguridad y preservar la libertad, sin pretender un control absoluto de la existencia humana.
El entrevistado insiste en que la vida política está inevitablemente condicionada por el azar, los cambios históricos y las transformaciones sociales, por lo que desconfía de las teorías excesivamente mecanicistas. También critica la evolución del Estado contemporáneo y del parlamentarismo, cuestionando el papel de los partidos, la representación política efectiva y el predominio de una burocracia que, en su opinión, termina penetrando en la sociedad y condicionando crecientemente la vida pública y privada.
Democracia, oligarquía y nuevas formas de poder
En otro momento del coloquio, Negro analiza el funcionamiento de las democracias occidentales y sostiene que todo régimen acaba siendo gobernado por una oligarquía. Recuperando la llamada “ley de hierro” oligárquica, argumenta que el poder real no reside tanto en las instituciones visibles como en las élites que sostienen el sistema. Desde esa óptica interpreta el aumento de la fiscalidad, la expansión administrativa y el creciente control sobre la vida individual como síntomas de una transformación política profunda.
Asimismo, muestra preocupación por fenómenos culturales contemporáneos que interpreta como expresiones de una crisis intelectual y moral. Habla de sociedades progresivamente infantilizadas, de una democracia orientada a mantener satisfechos a los ciudadanos mediante entretenimiento y seguridad, y de una cultura marcada por la confusión conceptual. En ese marco, critica el debilitamiento del sentido común, el igualitarismo extremo y el predominio de discursos ideológicos convertidos, según él, en nuevas ortodoxias sociales.
Occidente, revolución y decadencia cultural
El profesor interpreta la época actual como el resultado acumulativo de procesos históricos largos: la Revolución Francesa, las revoluciones del siglo XIX, el socialismo moderno y la progresiva secularización europea. Considera que Europa vive aún dentro de un horizonte revolucionario permanente y denuncia la pérdida de referentes espirituales comunes. Para Negro, ninguna civilización puede sostenerse sin un fundamento moral o religioso capaz de orientar una vida colectiva y dotarla de sentido.
En la parte final del coloquio, reflexiona sobre el porvenir de Occidente, el debilitamiento de los Estados nacionales y la aparición de grandes espacios geopolíticos. Advierte sobre nuevas formas de poder asociadas a la tecnología, el transhumanismo y el predominio del subjetivismo jurídico, al tiempo que cuestiona la conversión de los derechos humanos en ideología política. Todo ello desemboca en una visión crítica del presente, definida por la pérdida de jerarquías morales, la erosión cultural y la incertidumbre histórica.
Recomendación de visualización
La conversación completa merece ser vista íntegramente por la amplitud de referencias históricas, filosóficas y políticas desplegadas por Dalmacio Negro. Más allá de compartir o discrepar de sus tesis, el coloquio ofrece un recorrido denso por cuestiones esenciales sobre libertad, representación política, crisis institucional, cultura occidental y fundamentos morales de la convivencia, expuestos con el estilo erudito y provocador característico del pensador madrileño.