Aborto y violencia: una reflexión incómoda
El debate sobre el aborto reaparece con crudeza al vincularse con la idea de violencia. Este texto cuestiona los límites éticos y biológicos del concepto de persona y plantea una reflexión polémica sobre la legitimidad de ciertas prácticas.
Buenas gentes “progresistas” —de izquierdas, naturalmente— se han escandalizado porque Antonio Martínez, diputado regional de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, ha sugerido la violencia para combatir el “aborto criminal” (así era denominado antes de su legalización). Pero ¿hay algo más violento que lo que se practica para destruir un ser humano (¡ya sé, aún no hombre!) en el seno materno?
Hay imágenes ecográficas sobrecogedoras cuando, en la práctica abortiva, introducen un grueso pincho a través de la vagina y del cuello uterino, y cómo el feto trata inútilmente de huir, de esquivarlo… O, en otros métodos “químicos”, cuando es envenenado o destruido…
La violencia que no se nombra
A todo eso no se le llama violencia; pero lo es.
¿Qué diferencia biológica hay entre un “ser humano” con horas de vida extrauterina y un feto intrauterino, sujeto siempre al terrible peligro del aborto? Solo el “crecimiento” ininterrumpido desde la misma concepción hasta el parto; crecimiento que corre a cargo de la madre, encargada de alimentarlo, de oxigenar su cuerpo, de mantener su temperatura durante esos nueve meses… y que continúa alimentándolo, una vez fuera del seno materno, mediante su leche durante otros meses o años.
Seguramente, el concepto de “persona”, válido a partir de las 24 horas de vida extrauterina, es una realidad “práctica”, útil en la vida social y política, pero absolutamente errónea e injusta desde el punto de vista biológico y ético.
¿Límites éticos de la respuesta?
Si matar a un recién nacido es asesinar, abortar también lo es.
Y abortar siempre es matar a un ser humano. Porque ¿quién ha dicho que “todo menos la violencia”? Ante un asalto “a mano armada”, como es el abortista con el aguijón o con el veneno, ¿no es lícita la violencia proporcionada?
Abortar es matar.
Se sugiere participar con comentarios al final del artículo.