Patriotismo crítico ante las dos Españas
Desde La Razón de la Proa reivindicamos un patriotismo crítico, heredero de toda la historia de España, comprometido con el presente y orientado hacia el futuro, frente al renacimiento de las dos Españas enfrentadas.
Una mirada crítica sobre la historia
En La Razón de la Proa nunca hemos desdeñado la historia, de la que entendemos que pueden extraerse lecciones y claves para el presente. Ofrecemos, así, día a día, contenidos y retazos de la historia, en un sano intento de clarificar aquello que se silencia, se tergiversa o se manipula.
Es más: asumimos toda la historia de España, de la que nos consideramos herederos, con sus aciertos y sus errores, sin banderías ni parcelas estereotipadas; y, en particular, la historia falangista, también con errores y aciertos, que aún es más difícil de encontrar, por lo menos desde perspectivas objetivas.
Otra cosa es que sea nuestro objetivo principal fijarnos en lo que fue y quedó atrás; ni mucho menos caer en la mitificación de situaciones o personajes. Entonces nos pareceríamos a esa derecha que ponía todo su empeño en demostrar que el Apóstol Santiago anduvo dando mandobles en la batalla de Clavijo…
Una perspectiva hacia el futuro
Trabajamos por y para el presente, y con una perspectiva más ilusionada hacia el futuro, en el que —decíamos— ejercemos la tarea del sembrador.
Nuestra posición, a fuer de actual, es rigurosamente joseantoniana, no para recrearnos en la figura de José Antonio Primo de Rivera, el que, a decir de nuestro ya fallecido colaborador Enrique de Aguinaga, fracasó con éxito, sino por estar convencidos de que, en sus constantes esenciales, se encuentran muchas de las claves que nos sugieren la solución de problemas actuales y de esas perspectivas para el mañana.
De este modo, nos consideramos profundamente patriotas, que no patrioteros, porque sabemos que el patriotismo más sincero es el que llega por el camino de la crítica, y no lo basamos en una especie de adoración supersticiosa del terruño, ya que entonces caeríamos bajo la falsa planta del nacionalismo; tampoco en un Régimen determinado y en sus fundamentos legislativos, porque en ese caso limitaríamos el valor del patriotismo a un constitucionalismo.
Revolucionarios en los fines, reformistas en los medios
De este modo, nos consideramos revolucionarios en los fines y reformistas en los medios, porque, al tener los pies en el suelo de una realidad, otorgamos a cualquier supuesta panacea la condición de utopía o ensueño nada más.
Y, en ese camino del patriotismo crítico, nos duele profundamente la España del paro, de la especulación financiera, de la corrupción política, de la arbitrariedad gubernativa, del despego territorial autonómico, no pocas veces derivado en separatismo, del renacimiento de las dos Españas enfrentadas.
El presente como punto de partida
En nuestra crítica, como se ve, podemos encontrar claros referentes en la historia, pero sin fijaciones anacrónicas en supuestas apariciones en la batalla de Clavijo; al hoy se le deben proponer alternativas de hoy.
Nuestro punto de partida son, en consecuencia, estos días azarosos del siglo XXI.
Y son azarosos porque España afronta hoy una acumulación de crisis que ponen a prueba su cohesión, su capacidad de gobierno y su posición en el mundo: la ingobernabilidad del mal llamado Gobierno de coalición progresista, la creciente irrelevancia de España en el concierto internacional, la crisis de soberanía generada por el asalto masivo de marroquíes en Ceuta, o una reforma de la financiación autonómica impuesta por el nacionalismo catalán y planteada sin el consenso de las comunidades autónomas, entre otras situaciones que evidencian la gravedad del momento.
Es precisamente ante esta realidad, y no ante una España idealizada del pasado, donde cobra sentido nuestro patriotismo crítico: mirar de frente los problemas, señalar sus causas y trabajar por una España capaz de recuperar su cohesión, su soberanía y su futuro.