Pablo Iglesias y los de negro con capucha

23/03.- Pablo Iglesias se está soltando el pelo, quitándose la pinza de la coleta y descalificando a barullo.


​Publicado en la revista Desde la Puerta del Sol, núm 433, de 23 de marzo de 2021. Ver portada Desde la Puerta del Sol en La Razón de la Proa. Recibir actualizaciones de La Razón de la Proa.​

Pablo Iglesias y los de negro con capucha

No es que haya empezado a aullar, es que, aunque da la sensación de vago, cuando pone en marcha sus esquemas, cuando saca a relucir todo su acervo de miserias, podredumbre, odios, malas intenciones, etcétera, lo hace a conciencia. Ayudado por determinados medios de comunicación, ya está poniendo a parir a la oposición –digamos a Isabel Ayuso–, ha reiniciado la campaña en contra de los únicos que intentan salvar España que son el PP y VOX por más que de momento les falte algo de empuje, está dando las clásicas clases de libertad al tiempo que quiere prohibir a los opuesto hasta degustar una hamburguesa, asume como único conocedor del tema qué es la democracia y cómo hay que ejercerla contra los que no tienen ni pajolera idea al respecto. Vamos, que Pablo Iglesias se está soltando el pelo, quitándose la pinza de la coleta y descalificando a barullo.

Complementariamente ya ha puesto en marcha «la calle», sacando a la misma a todos los tontos y tontas que se dejan engañar, entre los que van entreverados los radicales –que habría que saber quién los paga– los chicos de negro que van de aquí para allá, como menestrales que van de un lugar a otro según son requeridos sus servicios. Ya se sabe que, en Madrid, que por ahora es el castillo al que rendir, los objetivos son dos: el Congreso de los Diputados y la Puerta del Sol. En el primer asalto las fuerzas del orden público no los dejó revolver, y no llegaron a poner sitio ni a un lugar ni al otro, pero ahí tienen a las feministas, a los okupas, a los que quieren uno de esos pisos que Iglesias se empeña en dar a precio de ganga, a los que se hayan en camino de la jubilación, a los malos e indecentes cantores que atentan contra su patria y un largo etcétera de gentes que son capaces de moverse gritando reivindicaciones por las calles de Madrid y otras ciudades, aunque sea enarbolando las demandas de las mozas que orinan en la calle durante las fiestas del pueblo.

Él, Pablo Iglesias, que anda en candelero por los juzgados lindante de caer en el trullo, ya que tiene no pocos temas muy enmarañados y confusos, es capaz de lanzar por la tele comentarios como que «Es más que probable que cuando se investigue de verdad a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sea imputada y acabe en prisión». «Es un peligro para nuestra democracia que esta gente pueda gobernar. Son peligrosos, cuando decimos que el PP es sinónimo de delincuencia y de crimen estamos diciendo la verdad. Que profascistas puedan gobernar es una amenaza enorme». Se necesita ser mendaz para hacer una campaña electoral echando mano de frases como estas cuando él es un delincuente de tomo y lomo, un ser despreciable que actúa como un auténtico déspota tirano y no ofrece nada salvo absurdos difíciles cuando no imposibles de llevar a cabo.

Invitamos a nuestros amigos que no dejen de leer los artículos que incluimos a continuación debidos a las plumas de Eduardo Inda y Jesús Cacho, que tienen el camino muy trillado y las ideas muy claras al respecto. Sacarán importantes consecuencias que probablemente les ayuden a tomar decisiones, tanto a título personal como de recomendación a terceros, respecto a las elecciones que han de tener lugar el próximo 4 de mayo.

Dado que no ha sido posible celebrarlas este año las fiestas falleras en Valencia por culpa de la pandemia del coronavirus, traemos hoy a nuestras páginas, en recuerdo de las mismas, un botijo de cerámica de Manises.

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