AULA | CONTROL SOCIAL

El 'neolenguaje' como manipulación social.

El neolenguaje siempre va asociado a dos tácticas de manipulación social: distorsionar lo evidenciable y reprobar de forma insidiosa cualquier discrepancia.


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El 'neolenguaje' como manipulación social.

El neolenguaje como manipulación social.


George Orwell, en su distópica y visionaria novela titulada “1984”, acuñó el término de nuevalengua como una herramienta de manipulación y control social.

Si bien, el eufemismo está instaurado en el lenguaje de los políticos actuales, el neolenguaje está monopolizado por un sector político en concreto que sobra nombrar, sólo hay que escucharlos para identificarles.

El neolenguaje de los gobernantes a los que nos referimos, tiene como objetivo impactar en las emociones de sus simpatizantes para imperar sobre sus pasiones, reduciendo de esta forma, la capacidad de pensamiento y el rango de conciencia de los mismos.

El neolenguaje siempre va asociado a dos tácticas de manipulación social, la primera consiste en distorsionar lo evidenciable, un dechado: si hablan del aborto, siempre omiten el termino madre, cambiándolo por el de mujer, de esta manera desaparece el binomio mental de madre-hijo; o bien, utilizan el eufemismo de “contenido del útero” por el de bebé al que se le va a quitar la vida antes de nacer, minimizando así el impacto emocional de dicha práctica médica.

En este sentido, recordemos cuando se utilizó el célebre concepto de brotes verdes para indicar signos de recuperación económica en un momento cuyo crecimiento económico era del -3%. Otro ejemplo, es llamarle restricción de movilidad nocturna al toque de queda decretado por el covid, y así un largo etcétera.

La segunda táctica, consiste en reprobar de forma insidiosa cualquier discrepancia, es decir, censurar despectivamente, a quien opine distinto, acusando al interlocutor de intolerancia, odio o fobia, según convenga. Para ello, han instaurado en la sociedad palabras de impacto semántico deleznables, como: “fascista”, “ultraderecha”, “racista”, “xenófobo”, “homófobo”, “islamofobico”, etc.

En contraposición, omiten y silencian términos como: “ultraizquierda”, “hispanofobia”, “cristianofobia”, entre otros, y que, en caso de ser utilizados por terceros, son enjuiciados de ofensivos y con fines beligerantes.

Añadir, que los medios de comunicación afines a los partidos que utilizan como estrategia el neolenguaje, extienden de forma profusa a la población este tipo de lenguaje para su ratificación y consolidación.

En ocasiones, el neolenguaje también es utilizado para confundir a la ciudadanía y así poder enmascarar ciertos hechos, como cuando se tildan de “fascistas” las acciones sangrientas de los grupos terroristas de ultraizquierda.

Como dijo George Orwell: La corrupción de la política empieza por la corrupción del lenguaje. Es por ello necesario que el neolenguaje se ponga sistemáticamente al descubierto para desenmascarar su finalidad manipulativa y proteger la libertad de pensamiento.

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