OPINIÓN | ECONOMÍA

¿Es eficaz la apelación al consumo nacional?

La campaña de Vox es una llamada a reducir la propensión a importar de los españoles como vía de mantener el empleo y reactivar la economía. En el conjunto de la Unión Europea durante la crisis de 2008 la propensión a importar llegó a caer al 34%, en 2012 había subido hasta el 41%.

¿Es eficaz la apelación al consumo nacional?

¿Es eficaz la apelación al consumo nacional?

Apelar a la solidaridad es consustancial a las situaciones de necesidad. En Economía, apelar a los sentimientos de proximidad para influir en las decisiones de cómo gastar nuestro dinero es, a la vez, eficaz y antiliberal.

Eficaz porque parte de que nuestras decisiones de gasto responden efectivamente a las emociones, antiliberal porque la manera de gastar debería –según el liberalismo económico vulgarizado– estar marcada principalmente por la relación calidad-precio de los productos y servicios por encima de las emociones. Esto y no otra cosa es lo que hace que la competencia entre empresas haga supervivir a las más competitivas.

La recuperación de los efectos económicos de la pandemia ha hecho promover por parte del tercer partido político del Parlamento, la campaña Lo nuestro primero. Se trata de una campaña iniciada en el mes de mayo que llama a tres comportamientos: 

A que las grandes empresas prioricen la elección de proveedores nacionales, a que los españoles consuman producto nacional apoyando a los pequeños comerciantes y productores nacionales y, finalmente, a que los españoles que este año puedan viajar, lo hagan por territorio nacional.

¿Son eficaces este tipo de campañas? Desde un punto de vista económico puede decirse que estos llamamientos son de manual. Bien, pero estaría bien decir de qué manual estamos hablando. Cito dos a modo de muestra:

El profesor Segundo Vicente Ramos, de la Universidad del País Vasco, en su Introducción a la Macroeconomía escribe, «al introducir el sector exterior (en el análisis), la nueva propensión marginal a gastar en bienes interiores con respecto a la renta nacional debe considerar aquella fracción del gasto que se fuga al exterior como pago a las importaciones y que no repercute en la producción interior». Aclaremos que la propensión a importar mide cuanto aumenta el gasto en importaciones cuando aumenta la renta del país.

Vayamos ahora al Manual de Economía Política del profesor Juan Torres –uno de los más utilizados en los estudios universitarios que introducen a la Economía–. En él se afirma que para garantizar que el mayor gasto público sea eficaz en lograr un aumento de la renta nacional se requiere que se dedique a la adquisición de bienes nacionales pues «si se dedican a la compra de bienes extranjeros, no provocan nuevos aumentos de renta (o lo harían en menor proporción) y el efecto multiplicador no sería de la misma magnitud». No se trata, en absoluto, de manuales que llamen al nacionalismo económico de corte autárquico. Son manuales generalmente aceptados por la comunidad científica.

En definitiva, la campaña de VOX es una llamada a reducir la propensión a importar de los españoles como vía de mantener el empleo y reactivar la economía. En el conjunto de la Unión Europea durante la crisis de 2008 la propensión a importar llegó a caer al 34%, en 2012 había subido hasta el 41%. Esta era la proporción de la renta europea destinada a las importaciones.

España registró su valor más bajo en el año 2009, un 19% del aumento de la renta era destinado a la compra de productos de otros países. En 2013, el porcentaje había subido hasta el 24%.

Los datos más recientes parecen respaldar la campaña de VOX –ahora replicada por el Ministerio de Industria–. Por ejemplo a final de julio de 2019 influyentes analistas económicos reconocieron que habían calculado mal su previsión de crecimiento para España recomponiendo su estimación al alza (antes de la pandemia) hasta una horquilla que entonces se situaba entre el 2,3% y el 2,5%. El propio servicio de estudios del BBVA (BBVA Research) elevó en una décima su previsión, hasta el 2,3%.

Los analistas de la Fundación Cajas de Ahorro (Funcas) lo explicaban así «el menor crecimiento esperado de la demanda interna frenaría las importaciones» lo que redundaría en un mayor crecimiento de la economía española. La entidad estimaba que la elasticidad de las importaciones a la demanda es de 1,3. Esto significa que un punto menos de demanda supone 1,3 puntos menos de importaciones. Esto explica que el efecto neto para España de la caída de las importaciones sea positivo en términos de PIB.

La campaña de VOX, que tuvo en cuenta documentos anteriores de analistas como los de la asociación Posmodernia, ha sido replicada por el Ministerio de Industria aunque nunca se dirá. En el marco de la campaña del Gobierno debe sumarse también la intervención del Rey en el Museo de Prado.

A todas estas acciones debería sumarse la del bono turístico a los colectivos que estuvieron en la primera línea de la pandemia. Ha sido la opción italiana para apoyar al sector turístico. Está bien pensada y España cuenta con una arquitectura bien diseñada para este tipo de acciones; los planes del INSERSO.


 

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