ENTREVISTA | LUCERO

«Fueron 15 años que constituyen lo mejor de mi vida»

Agustín Castejón Roy, fue el último ayudante provincial de las Falanges Juveniles de Franco, primer jefe provincial de la OJE, actualmente, es uno de los dos presidentes de honor de la Hermandad del Frente de Juventudes de Barcelona.


Publicado en el número 114 de 'Lucero', 4º trimestre de 2019
Editado por la Hermandad del Frente de Juventudes - Doncel Barcelona.
Ver portada de Lucero en La Razón de la Proa.

De los tres escuadristas el del medio es Agustín Castejón, con 13 años, a su izquierda Jesús Polanco. En Somosierra, 1945.
De los tres escuadristas el del medio es Agustín Castejón, con 13 años, a su izquierda Jesús Polanco. En Somosierra, 1945.
«Fueron 15 años que constituyen lo mejor de mi vida»

«Fueron 15 años que constituyen lo mejor de mi vida»


​P. ¿Recibiste, en tu calidad de ayudante provincial de las FF JJ de F de Barcelona, alguna instrucción, previa a 1960, sobre la creación de la OJE y la sustitución de aquellas por la nueva organización?

R. En realidad, no sabían ni cómo se iba a llamar la nueva organización juvenil. El ayudante macional, Ignacio García, acompañado de su predecesor Jesús Gay, nos llevó durante una semana al albergue “Francisco Franco” de Navacerrada para explicarnos el proyecto y “consultarnos”. Gay apoyó las propuestas y afirmó que se trataba de una continuidad de la época que se cerraba. Hubo algunas intervenciones, más pasionales que racionales, en verdad. Tanto García como Gay insistieron en que se trataba de salvar la sustancia. Volví a Barcelona e informé a mi delegado provincial, Enrique Savory Cugat, quien propuso que viniera Ignacio García a nuestra ciudad para explicar el proyecto a los mandos; accedió amablemente, y tuvimos todo un fin se semana una reunión en el Hogar de Montañeros, donde repitió lo de ´salvar la sustancia´. Algunos hechos mostraban cierta contradicción (por ejemplo, la eliminación del saludo brazo en alto y el uso de la camisa azul para los menores de 17 años).

P. ¿Qué ambiente se respiró entre los mandos de las FF JJ de F de Barcelona con la nueva orientación de la Delegación Nacional y la nueva organización para afiliados?

R. En aquella reunión convenció a casi todos: asumieron los cambios y los aceptaron como una especie de refundación. Algunos vinieron después a mi despacho, sobre todo los jefes de Centuria, que eran el motor de las actividades, más que los jefes de Hogar. El ambiente volvió a ser positivo, en general, aunque algunos aceptaron diciendo que era ´porque yo lo mandaba´, a lo que respondí que no era así… Casi todos lo vieron como una necesidad.

P. Sabemos que no recibiste el cese de ayudante provincial ni el correspondiente nombramiento como jefe provincial de la OJE. ¿A qué achacas este –llamémoslo despiste– del Mando?

R. Es cierto que no recibí el cese como ayudante provincial, pero sí el nombramiento como jefe provincial de la OJE, dependiente del delegado provincial de Juventudes y del jefe central, que fue Ignacio García.

P. ¿Cuáles fueron tus primeras medidas ante la disolución de las FF JJ de J y la creación de la OJE?

R. Nadie habló entonces de ´disolución´; los hechos iban arrinconando la actividad específicamente política, dando paso a un activismo de divertimento, con influencia del escultismo. Se dejó lo abiertamente político para las nuevas Falanges Juveniles o Militantes Juveniles del Movimiento. Jesús López-Cancio, el delegado nacional, era poco hablador…, pero un día comentó que había recibido instrucciones concretas de la Secretaría General del Movimiento y que, desde el Gobierno, se imponía la creación de la OJE como algo que se creaba ´para todos los españoles´. Ya existía la noción de ´encuadrados´ desde la Ley Fundacional, pero ahora daba la impresión de que se confundía con la de ´afiliados´; en la práctica, se sustituyeron las ´órdenes´ por ´consejos y orientaciones´. Algunos aspectos, como el religioso, considerado como natural, no sufrieron cambio alguno, ya que lo indicaba el primer punto de la Promesa.

P. ¿Con qué efectivos contaban las FF JJ de F en Barcelona en los años 58, 59, 60? ¿Se advirtió algún incremento de afiliación con la creación de la OJE? ¿Hubo, por el contrario, bajas?

R. Las FF JJ contaban con unos 3.000 afiliados; hubo un pequeño aumento de afiliación y el número de bajas no fue significativo. Entre los jefes de Centuria hubo algunas (algunas manifestadas de forma tosca y otras de forma inteligente; pero se incorporaron nuevos jóvenes, algunos entrañables, que ocuparon puestos de mando, como Pepe Fuertes o Juan Pol Sastre. Algunos hogares, como el Zaragoza o el de San Andrés, contaban entre sus afiliados con buen número de hijos de militares y, con la reorganización del Ejército en aquel tiempo y el traslado de unidades, sí se notó una disminución de afiliación.

P. ¿Cuál fue tu cuadro de mandos como ayudante provincial y como jefe provincial de la OJE?

R. Prácticamente, continuaron todos (Castellá, Carlos Muñoz…); siguió también Ramírez (gran voluntarioso y eficaz en el mando), Campuzano (ayudante para locales, que era puro corazón), Camarero (gran cerebro, bien formado políticamente en su 5ª promoción de la ANJA y muy exigente consigo mismo)… Camarero y Campuzano decían las cosas claras y de frente, incluso ante sus mandos superiores; a Campuzano lo había seleccionado el P. Indalecio, cuando la Liberación de Barcelona, para organizar las OOJJ y era un gran trabajador… También recuerdo mucho al entrañable Juanito Gil Ros, excelente persona y buen mando.

P. Como oficial instructor, ¿cuál fue la reacción de tus compañeros ante las nuevas directrices de la Delegación Nacional?

R. Todos tenían un rígido sentido de la disciplina, aprendido en la Academia. Unos estaban más motivados políticamente, los procedentes de las FF JJ de F. Otros eran más profesionales, más ´educadores´ que políticos, sin desmerecer esto último.

P. ¿Cuáles son tus mejores recuerdos de tu época de ayudante provincial de las FFJJ y de jefe provincial de la OJE? Y, si se pueden mencionar, ¿cuáles son los peores?

R. Empiezo por los peores: la baja, el abandono, de algunos jefes de Centuria, que arrastraron con ellos a un grupo de muchachos. Los mejores, toda mi época de servicio en el Frente de Juventudes, en las Falanges Juveniles y en la OJE: rememoro el entusiasmo, la seriedad y la alegría…; y aquel recordar de la Promesa de que ´el estudio y el trabajo constituyen mi aportación personal a la empresa común. Fueron 15 años que constituyen lo mejor de mi vida, y los recuerdos negativos y los ´choques con personas concretas se borran para dejar paso a la memoria fresca y feliz de un servicio a España incomparable, que, aparte del gozo de creación de una familia, fue lo mejor de mi vida.


Me despido de Agustín Castejón, junto a la Bandera Nacional que preside sus recuerdos, no sin hacerle, a mi vez, memoria de aquel flecha de los primeros años 60 que estuvo a sus órdenes cuando era mi jefe provincial.


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