EDITORIAL

Política, función y servicio

Creemos que la política es función y servicio. El político es un servidor público que, acabado su mandato, durante el cual ha defendido intereses colectivos, con sus aciertos y sus errores, debe reintegrarse a su humilde tarea. Propugnamos la política de la función y el servicio frente a la política como profesión.

Política, función y servicio

Política, función y servicio

Por lógica, y tristemente, el tema estrella de las tertulias de este verano (con todas las prevenciones sanitarias la mayoría) es el alcance de los llamados rebrotes del Covid-19, pero, a la par, de vez en cuando se desliza la conversación hacia la política; los gestos despectivos, el escepticismo más radical e, incluso, las expresiones rudas y poco académicas constituyen la tónica constante. Los políticos no parecen ser del agrado de los españolitos de a pie.

Acaso siempre ha sido así, y la antigua frase los mismos perros con distintos collares sirve como calificativo general, con escasas excepciones. También posiblemente ocurra lo mismo en todas las sociedades de nuestro entorno occidental y no debamos arrogarnos el prurito nacional de esta costumbre…

Sin embargo, en la actualidad democrática de España, la crítica se ha hecho, no solo viral, sino presencial: aquella casta que denunciaba el señor Iglesias –hasta que entró a formar parte de ella con armas y bagajes– está muy mal vista por la mayoría y merece, en la opinión pública (no en la publicada) el rechazo más absoluto.

Creemos que el problema no reside en las personas que ocupan los cargos solamente; seguro que, entre todo el elenco político, encontraríamos quienes actúan con una honradez a toda prueba, con capacidad suficiente y aptitud para desempeñar sus funciones: claro que otros muchos ocultan este panorama, con su preeminencia, ineptitud y atención puesta en sus intereses personales o de partido.

La raíz de esta animadversión popular estriba en la condición del político actual; para este Sistema, lo importante es la figura del político profesional, entendiendo esta profesionalidad en el peor sentido de la palabra. Tenemos políticos que han hecho de la política su modo de vida exclusivo, incluso muchos de ellos no han conocido otra manera de trabajo; no son abogados, médicos, profesores, obreros, artesanos o agricultores que, por vocación de servicio a la colectividad, han asumido temporalmente, tareas.

Creemos que la política es función y servicio. El político es un servidor público que, acabado su mandato, durante el cual ha defendido intereses colectivos, con sus aciertos y sus errores, debe reintegrarse a su humilde tarea. Propugnamos la política de la función y el servicio frente a la política como profesión.

Para ello, claro, suelen ser un estorbo los partidos, que actúan como estructura artificial y parasitaria, monopolizando el ejercicio de la representación y la participación de los ciudadanos; si se quiere, que existan estos partidos, pero siempre complementando otras formas de democracia real de acuerdo con los verdaderos intereses de las unidades naturales que conforman la sociedad.

Para los políticos actuales, nada mejor que recordar la frase clásica: Lo importante no es saber subir del taller al palacio, sino saber bajar del palacio al taller.


 

Comentarios