EDITORIAL

Ortodoxia y heterodoxia

Nosotros estamos volcados al ámbito de lo cultural e ideológico, con amplia cabida a la libertad de criterios para exponer, discrepar en su caso y debatir.

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Cada persona que parte de ese 'José Antonio esencial' interpreta a su modo y manera las situaciones y hechos actuales.
Ortodoxia y heterodoxia

Ortodoxia y heterodoxia


El número de lectores asiduos de La Razón de la Proa crece constantemente y, en paralelo, también aumenta el plantel de colaboradores que se asoman a nuestras páginas con su buen hacer. Resumiendo, podemos decir que nuestra página tiene éxito y, con todas las reservas que nos impone la modestia, no ocultamos tampoco que nos llueven felicitaciones por nuestro trabajo.

No obstante, tampoco debemos obviar las críticas; y, de estas, hay dos tipos: unas positivas, que agradecemos con toda el alma porque nos sirven para mejorar, y otras, las menos, negativas, que suelen basarse fundamentalmente en tópicos.

Entre estos tópicos, no deja de haber quienes claman por una ortodoxia y, entre líneas, vienen a acusarnos de herejes con respecto a lo que consideran un falangismo puro. Nada nuevo, por otra parte, en nuestro mundillo azul

━En primer lugar, hemos de volver a afirmar que en La Razón de la Proa tienen cabida todas las opiniones que cumplan, por lo menos, tres requisitos: a) estar alejadas del vulgar panfleto, de lo chabacano y soez al uso democrático; b) ser acordes con un estilo, y no nos referimos al literario, sino a la dimensión ética que impone nuestro modo de ser, y c) no resucitar, como leit motiv, esos demonios familiares que nos han llevado a la ineficacia, a la dispersión y al enfrentamiento.

━En segundo lugar, tenemos bien claro nuestro objetivo, que es ⎼no nos cansaremos de repetirlo⎼ traer a José Antonio a nuestros días; es decir, no reiterar machaconamente lo que él propuso para su época y su circunstancia, sino hacer uso de esa capacidad de creación y de adivinación que él pedía para los clásicos. De este modo, pretendemos con toda humildad ir trazando ideas y propuestas para nuestro tiempo, que, eso sí, estén fundamentadas en los valores esenciales del pensamiento joseantoniano.

No caben, pues, ni ortodoxias ni heterodoxias; ni tampoco aprendices de inquisidores, como celosos defensores de unos supuestos dogmas, de tan escasa presencia en el mundo de la política o de la economía.

Y naturalmente que puede haber diversidad de criterios en los artículos que publicamos; cada persona que parte de ese José Antonio esencial interpreta a su modo y manera las situaciones y hechos actuales. Como dijo alguien, con buen criterio, las Obras Completas no son una Biblia ni un Talmud…, y es absurdo acudir a opiniones de hace más de ochenta años para juzgar el hoy.

Del mismo modo, cuando nos hacemos eco de algún artículo procedente de otro medio, nuestro criterio es que sea de interés y contribuya a ejercer por nuestra parte el uso del pensamiento crítico, ese que formaba parte de nuestra formación básica.

Otra cosa son, evidentemente, los programas o criterios de grupos o partidos que se mueven legítimamente en el campo de la política práctica; ahí sí que son de desear las posturas concretas, la claridad de los programas y la unanimidad de criterios. Nosotros estamos volcados al ámbito de lo cultural e ideológico, con amplia cabida a la libertad de criterios para exponer, discrepar en su caso y debatir.
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