EDITORIAL | ACTUALIDAD POLÍTICA

Más de los que creemos...

La situación de España nos exige claridad de ideas, elegancia en las formas y precisión intuitiva en las interpretaciones

2020-01-03-editorial-x
Más de los que creemos...

Más de los que creemos...

Los que han visto la última entrega cinematográfica de Star Ward quizás habrán fijado su atención en una de las frases que se repiten –casi como una consigna por parte de algunos personajes, concretamente los que se rebelan contra el Sistema del Lado Oscuro: Nos quieren convencer de que estamos solos, pero somos muchos, más de los que creemos.

Sin que sirva de precedente, desde La Razón de la Proa nos permitimos adoptar esa consigna futurista, pues, de algún modo, constituye nuestro sentido de la existencia, al haber salido a los cuatro vientos; en efecto, quienes partimos de dos premisas insoslayables para dejar oír nuestra voz –el dolor de España y el haber asumido la esencia del pensamiento de José Antonio– somos, efectivamente, muchos más de lo que nos quieren hacer creer los hunos y los otros; especialmente, somos legión quienes hemos adoptado de esa esencia, además de un modo de pensar, una forma de ser que llamamos estilo.

Empieza un año lleno de incertidumbres y, para qué negarlo, de oscuridades tormentosas: se ha confirmado que tendremos un gobierno entreguista, tiránico en su debilidad; por una parte, con viejos tics entresacados de las catacumbas de la historia más nefasta; por otra, obediente a las planificaciones de ese Nuevo Orden Mundial, cuya avanzadilla es la globalización y sus extrañas ideologías y confusas antropologías.

La situación de España nos exige claridad de ideas, elegancia en las formas y precisión intuitiva en las interpretaciones; si esto es necesario para todos los ciudadanos españoles, se hace imprescindible para quienes somos herederos de un mensaje y de unas pautas de vida.

La Razón de la Proa –insistimos: tarea de todos– prestará su humilde concurso para contribuir a clarificar dónde podemos situarnos esos miles de españoles que formamos parte de ese inmenso magma azul, disperso pero vivo y numeroso, que sigue fijando su mirada en la dirección que marcan las estrellas y en los posibles puertos de arribada que señala la proa.


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