EDITORIAL

La segunda 'marcha verde'

Esta nueva invasión, la nueva 'marcha verde', ha sido, no solo tolerada, sino auspiciada por nuestro 'amigo inseguro'. (...) Marruecos cuenta con la debilidad del Estado español, puesto en entredicho por los nacionalismos separatistas, curiosamente aliados del propio Gobierno.

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La segunda 'marcha verde'

La invasión: la segunda 'marcha verde'.


España, además de limitar al sur con la vergüenza de Gibraltar, tiene fronteras africanas con un amigo inseguro. Se ha demostrado infinidad de veces en la historia, y no hace falta remontarse a los tiempos de Tarik y Muza o a las ya sepultadas, pero clarividentes, palabras del testamento de Isabel la Católica.

En el siglo XX, acabada aquella incesante sangría de las guerras africanas con el desembarco de Alhucemas del general Miguel Primo de Rivera, y, tras la guerra civil, sobrevenido un nuevo Régimen que intentó anudar lazos de amistad tradicional con los países árabes (frase de la época), nos llegó aquella guerra de Ifni, en los años 50, que pasó con cierta sordina oficial.

En plena agonía de Franco, y aprovechando la debilidad del Régimen, nuestro amigo inseguro, el Reino de Marruecos, lanzó entonces la marcha verde contra los territorios españoles del Sáhara; aquella invasión finalizó con la claudicación vergonzosa de los políticos (no del Ejército español, que arrió la bandera con lágrimas) y el abandono de aquellos lugares.

Desde entonces, ha proseguido, con altibajos, esa amistad insegura, pero, descontando anécdotas ━significativas, por otra parte━ como la del islote de Perejil, se ha establecido un status quo diplomático; esta situación no ha evitado, en modo alguno, una auténtica avalancha de emigrantes norteafricanos y subsaharianos, ante la tibieza o tolerancia del reino alauí. Este, entretanto, no ha cesado de reclamar las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, como si formaran parte de su territorio en origen. Como anécdota repugnante, el señor Puigdemont ha apoyado, desde su Waterloo, las supuestas razones marroquíes: todo lo que sea atacar a España…

Hace escasos días se ha extremado la situación. Con ocasión de un incidente diplomático (la estancia del líder del Frente Polisario en un hospital español), se ha desencadenado una nueva invasión multitudinaria de las fronteras españoles; miles de jóvenes (obsérvese el uso del lenguaje de políticos y periodistas, que invita a la conmiseración), a nado o por los pasos fronterizos, entran en nuestro territorio al asalto; hasta el punto ha llegado la situación a ser alarmante, que el Gobierno (¿) de Sánchez movilizó a las Fuerzas Armadas. Y esta nueva invasión, la nueva marcha verde, ha sido, no solo tolerada, sino auspiciada por nuestro amigo inseguro.

A estas alturas, no sabemos cómo derivarán los hechos. Nuevamente, Marruecos cuenta con la debilidad del Estado español, puesto en entredicho por los nacionalismos separatistas, curiosamente aliados del propio Gobierno. Un acierto ━no nos duelen prendas reconocerlo━ ha sido recordar que Ceuta y Melilla, amén de ciudades españoles y nuestra frontera con Marruecos, son fronteras de la Unión Europea. Y ━recordémoslo también━ la llamada inmigración descontrolada es un problema de todas las naciones de Europa. El amigo americano, representado ahora por Biden, ha reducido el problema a un conflicto bilateral entre la distante España y su aliado marroquí…

También se ha repetido por parte de nuestros políticos (del poder y de la oposición) la palabra firmeza; no ha dejado de haber, claro, quienes han desempolvado el apelativo de racismo, por si esa firmeza se hace realidad, pero eso son juegos de la demagogia a los que estamos tristemente acostumbrados.

Veremos si esa firmeza queda en simples palabras o si, de una manera sorprendente para los tiempos que corren, se recupera algo nuestra mermada dignidad nacional.

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