EDITORIAL

'La voz segura de otras veces'.

Somos una voz, una voz más, que trasluce una manera de ser y una manera de pensar, y, en este sentido, confiamos en que podemos ser una humilde guía, siempre con la seguridad de que tenemos mucho que aprender.

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No somos 'influencers': solo 'la voz segura de otras veces'. Somos joseantonianos del siglo XXI.
No somos 'influencers': solo 'la voz segura de otras veces'. Somos joseantonianos del siglo XXI.
'La voz segura de otras veces'.

No 'influencers': solo 'la voz segura de otras veces'.


Un habitual lector de este medio nos decía hace poco, con todo cariño, que nos habíamos convertido en influencers del mundo azul. Nos apresuramos a responderle que no pretendemos tal cosa: ni influencers, ni youtuber, ni Istragramers, ni cosa parecida.

Los influencers, como sabemos, son personajes más que personas, que se sienten llamados a influir sobre los demás y a dejarse influir, eso sí, obteniendo a cambio pingües beneficios; a nosotros no nos mueve ni una cosa ni otra.

Somos solo una voz, creemos que autorizada (la voz segura de otras veces), que pretende situar el mensaje de José Antonio Primo de Rivera en nuestra época, no dejándonos llevar por nostalgia alguna ni siquiera conformándonos con una legítima aproximación a lo histórico.

Como hemos venido repitiendo, somos joseantonianos del siglo XXI, como seguro que lo son algunos –aun sin saberlo– en medio de la España de hoy.

No está en nuestras miras configurarnos como grupo o partido, en competencia o confrontación con otros; nuestras interpretaciones pueden ser discutibles, acaso erróneas, pero siempre vienen dictadas por una conciencia heredada de aquella moral falangista (como decía un reciente artículo de un colaborador) que aprendimos en nuestra juventud, especialmente al aire libre, no en el viciado de la política de ayer y de hoy.

Somos una voz, una voz más, que trasluce una manera de ser y una manera de pensar, y, en este sentido, confiamos en que podemos ser una humilde guía, siempre con la seguridad de que tenemos mucho que aprender. Eso sí, una voz legítima, no distorsionante, segura en su rectitud de intenciones y en profundidad de afirmaciones.

Nos preocupa especialmente el hoy: una España dividida y sacudida por los partidismos, en la que parecen haber resucitado toda suerte de rencores y atavismos absurdos: una Europa que no acaba de encontrar su camino de unidad por haber olvidado sus raíces y sus orígenes; un mundo injusto en que las finanzas están por encima de las personas; y nos preocupa el ser humano, base de todo ello, que no es capaz de armonizarse ni consigo mismo ni con sus destinos, terrenal y trascendente.

Por ello hemos acudido, entre otros, a José Antonio Primo de Rivera, porque creemos encontrar en sus afirmaciones esenciales la respuesta a muchas de estas preocupaciones que justifican nuestra aparición en las redes.

Entre nosotros, hay jóvenes y no tan jóvenes; no pretendemos unanimidades, que son siempre sospechosas, sino búsquedas, intuiciones geniales, aproximaciones, motivos de reflexión y de debate; las perspectivas son distintas, pero confluyentes en un mismo fin.

Por eso, invitamos a la participación y a la colaboración en esta voz que es La Razón de la Proa, nacida de un proyecto entusiasta junto a la figura, no yacente, sino el trance de lectura y de lucha, del Doncel de Sigüenza.

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