ARTÍCULO DEL DIRECTOR

La vieja del visillo

Uno siempre había creído que los ayuntamientos tenían a su cargo una amplísima serie de competencias para la satisfacción y el fomento de los intereses y necesidades de los ciudadanos; pero nunca se me había ocurrido que, entre ellas, constara la promoción de esa ideología de género.


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La vieja del visillo

La vieja del visillo


Mi esposa y yo habíamos proyectado aprovechar una estupenda mañana primaveral de este mes de los flores para visitar la rosaleda del parque de Cervantes de Barcelona, situado en la entrada de la ciudad, según se entra por la avenida Diagonal. Como era de esperar, el aforo estaba limitado por razones sanitarias y era necesario inscribirse con antelación: nombre y apellidos, DNI, situación profesional… y, para nuestra sorpresa y me imagino que la de los lectores, un apartado donde se indicaba sexo/género, con un largo exordio explicativo.

Les doy mi palabra de que no he quitado ni añadido una sola coma; me he limitado a traducirlo del catalán; y no piensen que su contenido se trata de una broma que quiero gastarles a base de exagerar, ni de una fake news que me he sacado de la manga. Vean ustedes:

SEXO/IDENTIDAD DE GÉNERO: Este campo, que será de respuesta voluntaria (nota del articulista: ¡menos mal!), se incluye con el objetivo de garantizar el derecho de las personas a ser tratadas de acuerdo con su identidad o expresión de género, tal como establece la Ley 11/2014 para garantizar los derechos de las lesbianas, gais, transgéneros o intersexuales y para erradicar la homofobia, la biofobia y la transfobia. NO BINARIO: Personas que no se identifican con los géneros normativos binarios como a hombres o como a mujeres (agéneros o género neutro), que se identifican con los dos géneros o con ninguna de las dos opciones, o bien que vivan el género de manera cambiante según el momento (de género fluido).

Hasta aquí la redacción y las ideas que se intentan aclarar con la parrafada; ni en cuanto a estas ni en cuanto a la sintaxis, un servidor se hace responsable en absoluto, que quede constancia.

¡Qué profundidad de conocimientos en antropología la de nuestro Consistorio y, por elevación, de quien lo preside, la ínclita señora Ada (Inmaculada) Colau! Muchos barceloneses se venían preguntando qué pintaba esta señora en el edificio de la plaza de San Jaime, ahora ya lo saben, y podemos dudar ante dos alternativas.

La primera, que la inclusión de este texto en el cuestionario de marras tenga la función de adoctrinar; a eso ya estamos tristemente acostumbrados: la ideología de género es una de las “estrellas” del discurso del Sistema y, pon ende, de cualquier administración oficial española, sea municipal, autonómica o nacional; sus adalides suelen ser los autodenominados progresistas, pero los partidos de la derecha (con alguna excepción) en la oposición no suelen hacer muchos ascos a su implantación, sea por complacencia o por cobardía.

No me extrañaría que se celebrara un acto de hermanamiento entre los municipios de Barcelona y Getafe, aquel por promover las tendencias más íntimas y este por acompañar a niños y niñas desde su más tierna edad para que las experimenten y descubran juntamente con sus amiguitos/as/es. Posiblemente, se sumarían otras localidades de esta España de hoy, cuyos respectivos consistorios están también en primera línea de lucha contra el heteropatriarcado, el oscurantismo y todas esas fobias sobre las que nos ilustra el Ayuntamiento de la señora Colau.

Uno siempre había creído que los ayuntamientos tenían a su cargo una amplísima serie de competencias: gestión urbanística, vías públicas, defensa del patrimonio, salubridad e higiene, suministros y abastos, policía y orden público, seguridad, celebraciones, turismo…, para la satisfacción y el fomento de los intereses y necesidades de los ciudadanos; pero nunca se me había ocurrido que, entre ellas, constara la promoción de esa ideología de género, que tiene como objeto, según Monique Wittg una de sus adalides, destruir política, filosófica y simbólicamente las categorías de hombre y mujer, puesto que tales categorías son intrínsecamente normativas y alienantes.

Esta ideología es, más bien, una bioideología, pues, como otras de su especie, tienen como supuesto tanto la inexistencia de una naturaleza en el hombre como la de una Naturaleza fija obediente a sus propias leyes (Dalmacio Negro Pavón). Ya sabemos que la izquierda actual (en el supuesto de que sea lícito emplear esta denominación histórica) ha abandonado las reivindicaciones en pro de una mayor justicia social y presenta en su frontispicio un imaginario cerrado a favor de una especie de revolución antropológica y ética como nueva cruzada, ya no en contra de estructuras o superestructuras, sino enfrentándose a la propia esencia del ser humano.

En el segundo supuesto, ¿intenta el Ayuntamiento barcelonés establecer un censo de la población en función de las inclinaciones sexuales, tan variadas al parecer, descubiertas o por descubrir en el subconsciente de cada uno? Entonces, no nos queda más remedio que atribuir a la señora Colau las cualidades de la vieja del visillo, aquel personaje del genial José Mota; es decir, fisgonear en las intimidades, fiscalizar las conductas…

Puede ser una inclinación o una pulsión originada en recónditas raíces, dignas de estudios psicoanalíticos; aparte de fisgar el comportamiento de los automovilistas que se arriesgan a circular por las calles de la Ciudad Condal bajo la amenaza de coches-espía provistos de mil y una cámaras y de amenazar con husmear en nuestras basuras mediante bolsas municipales provistas de un chip, ahora pretende averiguar las identidades de género, a lo mejor, para detectar cuántos heterosexuales quedamos bajo su ojo de Gran Hermana.

Total, que mi esposa y yo desistimos de recorrer la maravillosa rosaleda del parque de Cervantes, no fuera que, con el tiempo, constáramos en el censo municipal de indeseables o tuviéramos que asistir obligatoriamente a sesiones de reeducación sexual bajo el programa de la ideología de género.

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