ARTÍCULO DEL DIRECTOR

Un nuevo señuelo electoral de viejos tópicos de plurinacionalidades y federalismo

La última de Pedro Sánchez es sacar a pasear los viejos tópicos de plurinacionalidades y federalismo, siempre de la mano protectora de Iceta.

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Un nuevo señuelo electoral de viejos tópicos de plurinacionalidades y federalismo

Un nuevo señuelo electoral

Una nación, además de ser una herencia legada por las generaciones precedentes, es, sobre todo, un préstamo que nos hacen, en usufructo solamente, las que nos sucederán.

  • Por ambas razones, se puede deducir fácilmente que yerran de hoz y de coz (nunca mejor dicho) quienes sostienen que, en virtud de una decisión soberana, de todos o de una parte, una generación concreta, la actual, tiene el derecho a decidir sobre ese continuum histórico, sea en términos de suicidio colectivo rápido, sea por muerte lenta al desgajar territorios.

Sí tiene derecho una generación determinada a opinar sobre las formas más idóneas que debe adoptar el Estado ⎼que es, no lo olvidemos, el servidor de esa nación y de sus habitantes⎼ y sobre quiénes tienen que llevar su timón en un momento determinado; a eso llamamos democracia.

  • Pero ni los gobernantes ni los pueblos tienen el don de la infalibilidad, y aquellas opiniones, que suelen manifestarse en forma de papeletas depositadas en una urna, pueden también equivocarse, sea porque la democracia ha degenerado en demagogia, sea porque las formulaciones opinables no estén respaldadas por la inteligencia y la reflexión, sino por pálpitos que obedecen a un capricho electoralista o a una suerte de instinto colectivo deformado.

Así, la última de Pedro Sánchez es sacar a pasear los viejos tópicos de plurinacionalidad y federalismo, siempre de la mano protectora de Iceta.

  • El primero de ellos constituye una aberración jurídica y política, que solo articuló torticeramente la extinta URSS.
  • El segundo encierra otros tipos de doblez: los actuales Estados Federales del mundo reconocen una sola nación administrada en diversos Estados y sometidos a uno central, lo cual se contradice con el primer término del enunciado sanchista; si se ha concebido como un medio para sosegar a sus aliados separatistas, pincha en hueso; por último, si supiera algo de historia, recordaría una nefasta experiencia en la España del siglo XIX.
Acaso la siguiente pirueta electoral de Pedro Sánchez sea gritar un viva Cartagena y pedir que esa república quiera vivir en paz y fraternidad con la vecina república de Murcia…
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